La tombola decide el control de la camara de diputados en Virginia, al estilo López Obrador.

El estado de Virginia tiene 8,4 millones de habitantes, pero un solo voto, uno sólo, puede decidir si son los demócratas o los republicanos quienes controlan su Cámara de Representantes. De hecho, ni los unos, ni los otros. Si este voto, este único voto, cae del lado demócrata, y está aún por ver, porque tendrá que ser una corte de tres jueces quién decida, la Cámara de Representantes de Virginia quedaría repartida 50-50 entre ambos partidos. En cualquier caso, sería una tremenda derrota del Partido Republicano, que antes de las elecciones de noviembre contaban con 66 congresistas frente a 34 demócratas.

El recuento concluido ayer del resultado en el distrito 94, en la ciudad de Newport News, ha otorgado 11,608 a la demócrata Shelly Simonds y 11.607 al republicano David Yancey, que llevaba tres mandatos en el puesto. Pero ahora tendrá que ser una corte la que certifique este resultado; además, un panel de tres jueces habrá de examinar un voto que el Partido Republicano considera que no fue contado a su favor. Según un supervisor de ese partido, Kenneth Mallory, la papeleta tenía marcados el nombre de ambos candidatos.

En el primer conteo tras las elecciones, la candidata demócrata pareció perder las elecciones por 10 votos, pero el recuento podría entregarle el sillón congresual. Es la carrera más contestada, pero no la única que pendió de un hilo. El republicano Tim Hugo mantuvo su asiento por una ventaja de sólo un centenar de votos en el condado de Fairfax; y entre hoy y mañana se deben realizar dos recuentos más, en Richmond (donde el candidato republicano ganó por 336 votos) y Fredericksburg (donde la ventaja es de sólo 82 votos).

“No me digan que un solo voto no importa”, dijo el gobernador,  Terry McAuliffe (demócrata), tras el recuento de ayer. Su partido podría ganar el control de la Cámara si otro de los recuentos aún pendientes le favorece, en lo que, según ha dicho, sería la mayor remontada en más de un siglo.

Si al final la elección terminara con una Cámara dividida por la mitad, ambos partidos deberían llegar a acuerdos para, por ejemplo, elegir a sus dirigentes. El martes, el Partido Republicano felicitó a Simonds y pareció listo para negociar pactos bipartidistas “que permitan funcionar de forma eficiente y eficaz a la Cámara durante los próximos dos años”.

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