Una llamada anónima destapó el horror: “Magda está en casa de César, la tienen en cacerolas.

 

Magdalena Aguilar Romero y César Gómez Arciniega se casaron en 2011, ambos originarios de Taxco lugar donde se establecieron como pareja. Luego de seis meses de noviazgo, Magda, como le decían, se embarazó de César y a partir de ahí comenzó una tormentosa relación de 3 años.

César siempre fue celoso, machista y agresivo. Así trataba a Magda, en ocasiones, mientras vivieron juntos, la llegó a golpear. Fue por eso que un buen día Magda agarró a sus dos hijos, los documentos de los tres, algo de ropa y huyó de la casa de César, se fue a vivir a casa de sus padres donde encontró el mejor refugio, su verdadera familia.

Tres años de felicidad vivió Magda alejada de César, tenía relación con él solo para que viera a sus hijos, pero nada más.

El hilo de la vida acabó para Magda cuando César y su madre no pudieron más con el odio que guardaban dentro, luego de que Magda los exhibió abandonándolos en una comunidad tradicional como la de Taxco.

Como casi todas las semanas, Magda entregó a César a sus dos hijos el viernes y fue por ellos el sábado. Ese día, ella acordó con su mamá ir a misa, luego de recoger a los pequeños. Sin embargo, Magda nunca regresó.

La madre mandó varios mensajes a Magda pero nunca recibió respuesta. Llegó la noche y Magda no regresó. La madre preocupada por una parte y enojada por otra se debatía en pensar si a Magda le había pasado algo o si había regresado con César. Dejó pasar la noche y quedó en espera de Magda y sus nietos para la mañana siguiente. Pero Magda no regresó.

Ante ello, se encendieron las alertas. Los padres de Magda se apersonaron en la casa de César para preguntar por su hija. La madre de César y él los recibieron y les dijeron que Magda había ido el día anterior pero que se retiró de ahí a las 6 pm sin los niños.

A partir de ese momento, la vida de los padres, familiares y amigos de Magda se transformó en un frenesí de búsqueda para encontrarla.

A pesar de que César y su madre siempre estuvieron en el ojo del huracán, eran los principales sospechosos, ellos vivían de manera normal.

El sistema de búsqueda que implementaron los familiares de Magda incluía un número telefónico. Recibieron muchas llamadas, muchas de ellas eran en solidaridad, otras más de burla y otras cuantas para preguntar sobre la recompensa.

Sin embargo, fue una llamada la que, aunque fue inverosímil para la madre de Magda cuando la escuchó, en el fondo de su corazón sabía que estaba escuchando la verdad: “Magda esta en casa de César, la tienen en cacerolas”. Despues de ello, la casa y el negocio de la familia de César fueron cateados para encontrar el macabro hallazgo.

Luego de eso, todo fue horror.

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